
Tradicionalmente, el diseñador o estudio de diseño ha sido entendido como un conceptualizador de producto tanto interno como externo, en el que la relación entre el mismo y el empresario era unidireccional, focalizada en un solo item: desarrollo de producto.
Empresa-diseño resulta una simbiosis de amor-odio, nacida de la incomprensión entre las partes, el desentendimiento de objetivos y deseos, de necesidades y oportunidades. 2 entes unidas en ocasiones, distantes en otras, debido al uso no correcto y desconocimiento de los lenguajes.
En un tiempo económico de recesión como el actual, se hace latente una necesidad implícita de acercamiento entre las partes. La empresa necesita encontrar nuevos paradigmas de trabajo que permitan su continuidad en el tiempo, y aunque en ocasiones el primer recorte presupuestario se orienta al diseño y desarrollo de producto, este entendido de manera más amplia es la herramienta básica de innovación, nacida de su capacidad de pensamiento abductivo capaz de abrir nuevas oportunidades en las empresas.
La pregunta es ¿cómo hacerlo? Design Thinking o Pensamiento en Diseño es un concepto que está instaurándose en el mundo de los negocios y la competitividad a lo largo de todo el globo. Viene a definir la manera de pensar de los diseñadores profesionales, el método de enfrentarse a problemas y alcanzar soluciones, es en definitiva una actitud respecto a la resolución problemas. En rasgos generales se traduce en instaurar en las cúpulas directivas y en los procesos de dirección de empresas de cualquier índole los métodos analíticos de trabajo del diseñador. Se intenta proporcionar con ello una nueva capacidad, nacida de la mutación de una posición casuística de las empresas ante el planteamiento de un problema, hacia una actitud heurística que utilice caminos divergentes en pro de abrir nuevas vías de trabajo.
Tal y como define Tim Brown, CEO de IDEO, “design thinking is human-centered innovation.”
Autoencasillados en la labor de desarrollo de producto, es el momento de que los diseñadores tomen la iniciativa de comprender y manejar el lenguaje empresarial, con objeto de desarrollar nuevas capacidades y encontrar nuevos retos que superar. La instauración en las cúpulas directivas del modelo de pensamiento de diseño no es la única respuesta, sino que el diseñador debe superarse y ser capaz de asumir esos roles, desempeñando labores de gerencia. En los últimos años hemos visto instaurarse en las empresas el perfil de Director Creativo, un hecho anecdótico que debe ir más allá. Las capacidades del diseñador no deben ser única y exclusivamente la dirección artística, sino que debe ser capaz de manejar modelos y planteamientos estratégicos, ser capaz de opinar y liderar la transformación de la empresa.
En definitiva, un clima empresarial actual de recesión es un ambiente hostil donde tanto recién egresados como profesionales de diseño no pueden esperar desempeñar meramente una labor en la que el empresario les busque y contrate para una trabajo o actividad determinado. Es el momento en desarrollar nuevas capacidades que permitan un acercamiento con la empresa, y desarrollar una labor proactiva que transforme los modelos de negocio y las empresas actuales. A mi parecer, en una época como la actual serán aquellos que sepan interiorizar los modelos empresariales y conjugarlos con su capacidad creativa, los que sobrevivirán y en un futuro tendrán un hueco reconocido en el mundo del diseño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario