Dentro de las muchas actividades que llevo, o intento llevar a cabo, el último año y medio estuve involucrado en un maravilloso proyecto: UPV Benicalap team, la conformación de un equipo de estudiantes y profesores para la participación en la competición Motostudent.
Involucrado de lleno en un primer momento, mis obligaciones y desplazamiento a otro país fueron conformando un papel testimonial. Sin embargo, he tenido la suerte de ver de cerca todo el proceso que se puede apreciar en el video adjuntado.
Una vez finalizado el proyecto, me quedo con un buen saber de boca, y una gran conclusión: la necesidad de disponer de metas reales, tangibles.
El éxito de la convocatoria de Motostudent, así como del equipo y el resto de competidores, nace de una motivación común, poder ver el prototipo corriendo en el circuito, es decir, hacer realidad algo ideado en la universidad por estudiantes, en el interior de sus mentes. Este singular hecho, hace pasar a un segundo plano las necesidades habituales, las precariedades del proyecto, agudizando el ingenio para resolver cualquier tipo de problemas que puedan surgir, proporcionando una experiencia real que aporta un mayor conocimiento y mejor desarrollo personal que cualquier otra actividad en el ámbito universitario.
Por ello, desde aquí hago un llamamiento a empresas e instituciones a realizar más proyectos que proporcionen experiencias verdaderas a los estudiantes, con objeto de formar profesionales aptos para la integración en los puestos de trabajo, y no sólo teóricos que necesitan de formación especifica al llegar al mismo.
Por último, desde aquí dar la enhorabuena a todo el equipo, en especial a Antonio, alma máter del mismo, porque el camino no ha sido fácil, pero el resultado fue inmejorable (posición 8/24).